
Por: Carlos Fernando Álvarez C.
Hexágono 06
Buenos Aires
Una torre de babel. Eso son las agencias internacionales de prensa, o de noticias. Pero a diferencia de la mítica y bíblica estructura donde cuenta el mito se hablaba todas las lenguas del mundo y nadie se entendía, estos medios de comunicación traducen, interpretan y divulgan el contenido informativo del y hacia el mundo entero.
Hexágono 06
Buenos Aires
Una torre de babel. Eso son las agencias internacionales de prensa, o de noticias. Pero a diferencia de la mítica y bíblica estructura donde cuenta el mito se hablaba todas las lenguas del mundo y nadie se entendía, estos medios de comunicación traducen, interpretan y divulgan el contenido informativo del y hacia el mundo entero.
Con esa imagen fluyendo de su cabeza y a través de sus palabras, es que el periodista Juan Garff, redactor jefe en Buenos Aires de la agencia alemana de noticias, DPA, habló a los estudiantes de la Maestría de Periodismo de la UBA, el viernes pasado.
Sus palabras, imágenes y temas desplegados durante la charla iban al ritmo de la agencia: a mil por hora. Es que estar sentado siete horas y media frente a dos computadores, pendiente de las noticias que surgen con colorcitos a cada segundo en los lugares más apartados de Asia y África, o en Europa, y América Latina, y además editar -cuando no traducir- los contenidos para hacerlos estándar a cada medio de comunicación que paga por el servicio, no es una tarea fácil ni para desconcentrados, y genera estrés.
Garff remarca que esto es así dentro de las agencias desde siempre, y mucho más a partir de los 70 y 80, cuando el concepto de red mundial funcionaba antes que la palabreja “globalización” se pusiera de moda, y volviera a cambiar al mundo. Y a toda velocidad.
“Mi trabajo como editor es interesante. Es una formidable escuela de redacción y flexibilidad para tratar y entender las jergas de cada región, todo a una velocidad y corrección rápidas. Es interesante hacer parte de una red mundial, como por ejemplo tener una colega en Tokio durante 20 años a la que nunca le he visto la cara. Se establecen relaciones incluso sicológicas”, añadió.
Y reconfirmó esta tesis al manifestar que el entrenamiento en red se ha pulido tanto, que es necesario dar a entender y entender las intencionalidades de los mensajes. Ese performance debe ser sutil, incluso para las críticas y los regaños por errores, que si no se manejan bien, puede derivar casi en hostilidad.
Manifestó que además de manejar en el día a día conceptos de sicólogos, en las agencias de noticias, pero en especial en la DPA, se le da un valor enorme a la planeación, a la ubicación y a los contextos. Esto para detectar y con el olfato que dan años de estar al frente de editar, redactar y ver al mundo desde una mesa de redacción, los errores que pueden costar caro, incluso relaciones diplomáticas.
Así recordó un impase con unas declaraciones del presidente venezolano Hugo Chávez, donde criticó duramente en su alocución semanal “Aló, Presidente”, al mandatario estadounidense George Bush, a quien tildó de “Míster Danger, bajito y alcohólico”. No obstante, en la intervención también se refiere al presidente mexicano Felipe Calderón, y por la premura propia y el cruce de grabaciones, como por la estatura de los implicados, el despacho de la agencia salió al mundo como si la andanada fuera de Chávez a su colega mexicano y no a Bush.
“El error es lo más vergonzante que hay. Pero como suceden, hay que ser honestos y salir lo más rápido posible a asumirlo y aclararlo. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores, pero pudo ser”, dijo.
Garff remarcó que también hay momentos de éxito, como cuando no se cayó en la precipitación internacional de culpar a ETA por los atentados del metro de Madrid, el 11 de marzo de 2003. Aquí, y para ser concisos, valió la pena esperar y no dejarse llevar por el “síndrome de la primicia”, así haya tenido que estar hora y media al teléfono con el editor en Madrid parando la noticia, que resultó falseada por el gobierno español de entonces, el de José María Aznar, y que a la postre le significó la derrota en las urnas.
“El sello de la agencia es publicar con criterio personal y periodístico. Nuestro estilo es tomar distancia crítica sobre lo que ocurre en las realidades nacionales. Todo ello con una excelente redacción, adecuada a cada región. Queremos ser un servicio para medios de comunicación con aspectos profesionales. Somos un punto de arranque que los demás colegas mediatizan. En eso sí somos tradicionales”, declaró.
Tan clásicos y actualizados son, que Garff anunció como primicia, y sin quererlo, que su servicio desplegado al mundo en español, inglés y árabe, tendrá ahora una traductora oficial en El Cairo para tener de primera mano en el mundo de habla hispana, la información que se produzca en las naciones del Islam donde DPA tiene cobertura.
Así se seguirá respondiendo al mandato de la babelia informativa, a mil por hora, pero con calidad y precisión. Algo difícil de lograr.
Así se seguirá respondiendo al mandato de la babelia informativa, a mil por hora, pero con calidad y precisión. Algo difícil de lograr.
No hay comentarios:
Publicar un comentario