Daniel Santáchita. Historia de una identidad.

Por Viviana Maldonado
Hexágono 06

La cuestión para Daniel Santáchita fue un conflicto de paradigmas. “Yo me fui de los medios en la década del noventa,”- cuenta- “en la década de la globalización porque empecé a sentir que era un reproductor de ciertos sentidos sociales en beneficio de ciertas elites sociales y políticas”.

Su vida da cuenta del quiebre entre un mundo pre-global y la posmodernidad, con sus límites cambiantes, líquidos, inasibles. Por eso todavía el ex periodista y locutor, reconvertido en docente universitario habla de utopía. De caminar hacia el horizonte del ideal. Santáchita se enfrentó con ese cambio desde unos valores distintos. Simplemente, ya había, en los últimos ochenta, otro código. “No me lo dijeron” dice, pesaroso de haber laburado y no haber entendido que “no había que preguntarle al tipo lo que la gente quería saber si ese tipo es el que te da de comer”.
Se quedó con más preguntas que respuestas, descubrió en sus compañeros de entonces la falta de solidaridad, la competencia feroz.

"El éxito y el fracaso: esos dos impostores" (Jorge Luis Borges)


No quiere contar el típico relato del pibe de San Pedro al que le podría haber brillado la marquesina y que tuvo su cuarto de hora. Para eso hay que despojarse de las antiguas formas de vinculación. Aprender, por lo menos, a defenderse con las armas de estos tiempos “Me arrepiento de no haberme dado cuenta y ya era grande. Al no haber comprendido no me favorecí de la mercancía que gira en torno de la producción de sentido en los medios”.
Santáchita es el portavoz de la lección: ningún lugar es propio en los medios, no hay espacios ganados en el camino de la claudicación, por eso después de tocar fondo, descubrió que lo único importante era “Reproducirse como identidad.” Y se dio cuenta de que era el tema de su crisis, “Empiezo a entender a través de lo teórico, - recuerda- de la escuela de Frankfurt, de los bienes simbólicos como mercancía, en esta crisis de identidad me doy cuenta de que no quiero volver”.
El ex periodista puede, ahora, analizar la realidad de los modos de producción.
“¿Qué se provoca en una radio cuando se produce un tema?”- interroga para revelar- “Una identidad o varias para lograr una identificación o varias, de los oyentes. En la mesa se ponen disímiles posiciones, aparecen distintas identidades, suele suceder que dos o tres tienen la misma visión. Suele suceder que los tres coincidentemente van en la misma dirección ¿cómo hacemos?” vuelve al enigma.
El profesor pudo contestarse al descubrir que los discursos se montan, se impostan, que hay que ofrecer los polos opuestos, aunque no sean espontáneos ni auténticos “Construyendo un acontecimiento, buscando voces diferentes –explica- ahí me di cuenta de que existía una forma de construir que yo no conocía”.

La identidad se convirtió en la principal fuente de significado, y el trabajo, la profesión, no fueron suficientes para dar sentido. Evoca el bar sanpedrino donde estaban los amigos, donde se reconocía como lo que es o cree ser. Entre la realidad y el ideal estaba lo posible. Lo viable fue para Daniel Santáchita, el espacio de la reflexión sobre los medios, el lugar de la formación de los más jóvenes “La utopía sirve para caminar. Yo me abandono al optimismo… creo que las generaciones que vienen van a tomar la posta desde otro lugar”.

1 comentario:

under dijo...

Buen resumen.
Daniel Vittar